Infusionar significa extraer el sabor de una sustancia aromática en un líquido.
Una infusión es una bebida obtenida de hojas, flores, frutos o semillas de ciertas hierbas y plantas, que pueden ser aromáticas, introducidas en un líquido que luego de ser colado, se puede beber o bien utilizar de base para las elaboraciones que creamos convenientes.

Podemos mencionar que el té y el café son las infusiones más conocidas y utilizadas día a día en todo el mundo. Pero podemos hacer infusiones de todos los ingredientes de los que podamos extraer su aroma o sabor.

El sistema más utilizado para aromatizar nuestras elaboraciones a partir de hierbas aromáticas, tés, o especias, es la infusión en caliente.
La infusión en caliente consiste en calentar una cantidad de agua cercana al punto de hervor y verterla en un contendor con una cantidad determinada de té o hierbas aromáticas frescas o secas. Se cubre y se deja infusionar unos minutos, luego se cuela y así estará lista para su utilización.
Este método tiene en la rapidez su mejor ventaja, pero tiene también sus inconvenientes.
Muchas veces el calor deteriora el sabor genuino de las hierbas secas, del té y las especias y en algunos casos puede hasta amargar o desarrollar sabores desagradables, al haber “quemado” el agua muy caliente a la hierba o elemento a infusionar.

Hay una alternativa a la infusión en caliente: es la infusión en frío o maceración.
La maceración en frío consiste en dejar en la nevera a la temperatura de entre 4 a 6º C una cantidad de ingredientes con una cantidad de líquido frío durante un periodo largo de reposo.
Siempre hay que cuidar que el contenedor que utilicemos esté correctamente cerrado para que no haya absorción de aromas extraños con nuestro elemento a infusionar.

Con la maceración en frío, los sabores, se conservan más genuinamente ya que los ingredientes casi no tienen alteración alguna.Así los sabores y aromas se perciben más delicados en el paladar, se sienten mejor los matices más sutiles del elemento infusionado, además de perdurar por mucho más tiempo los matices de sabor.
Se necesita un mínimo de 24 horas para infusionar en frio y hasta, se pueden llegar a necesitar más de 4 días para completar una buena maceración.
Normalmente no hay problema en alargar el tiempo de maceración ya que tratándose de un líquido frío no generaría ningún tipo de fermentación.
En la realidad práctica, las maceraciones se deberán preparar por adelantado para poder ser utilizarlas en el momento deseado.

Hoy en día, un ejemplo de maceración o fermentación en frío, son las tan de moda, aguas Détox o aguas saborizadas y que tan buena imagen tienen. Pues no es más que una infusión en frio de frutas y hierbas o especias.
Muchas ideas y mucho sabor que puede derivar en conseguir más y mejores elaboraciones, ya sean dulces o saladas, pero nunca neutras, siempre con sabor.